✅ Ha fallecido un familiar, y ahora … ¿qué hago con su patrimonio digital?

Aunque no lo veamos, todos los que usamos internet tenemos un patrimonio digital que va creciendo y nuestra vida digital seguirá moviéndose aun después que nosotros abandonemos este mundo. Nuestra vida digital “post mortem” originará, sin lugar a dudas, conflictos y problemas que tendrán que resolver nuestros seres queridos.

Pueden originarse conflictos con los servidores digitales, con los titulares de las redes sociales, con los usuarios de las redes o puede haber conflictos entre los legitimados para acceder a los datos, fotografías o contenido digital del causante.

Como ya sabemos, las leyes van por detrás de la sociedad. El patrimonio digital es una cuestión novedosa. Lo previsible será que cuando se empiecen a generar los conflictos a nivel social por esta cuestión no regulada, aparecerán en primer lugar las sentencias que intentarán dar una respuesta al conflicto y después será cuando aparecerá la norma para regular y dar la solución legal.

LA BUENA NOTICIA es que podemos adelantarnos e incluir en nuestro testamento órdenes para nuestra vida digital. Así evitaremos a los seres queridos que se quedan, tener que perchar con los conflictos que se originen a raíz de aquella.

 

  • “Soy heredero y la persona fallecida tenía, quizás, una cuenta de correo electrónico o tenía un perfil en redes sociales donde interactuaba con los demás internautas. Quizá colgaba y compartía fotografías o tenía un canal youtube; o escribía en un blog transmitiendo su pensamiento o conocimiento. Tal vez tenía servicios bancarios digitales contratados, o era socio de plataformas de venta online. Quizá tuviera libros digitales comprados y subidos a la nube o su nombre aparece en noticias digitales indexadas en motores de búsqueda. Tal vez tenía criptomonedas o bien tenía comprado varios dominios. ¿Y con esto qué hacemos?”
  • ¿Qué hacemos con los perfiles del fallecido en redes sociales cuándo los internautas siguen interactuando con él? ¿Qué hacemos si hay comentarios negativos, o incluso desafortunados, en las entradas del blog del difunto? ¿Qué hacemos si queremos recuperar las fotos colgadas? ¿Qué hacemos si somos varios herederos y cada uno quiere hacer una cosa distinta con la vida digital del fallecido?

 

Fallecida una persona, lo primero que hay que hacer es diferenciar el patrimonio digital que tienen un valor económico del que no lo tiene, a este último vamos a llamarlo contenido digital o vida digital.

  • EL PATRIMONIO DIGITAL hay que valorarlo e incluirlo en la partición de la herencia, tal y como hacemos con cualquier otro bien. Por ejemplo será patrimonio digital las criptomonedas, los servicios de banca digital, los dominios adquiridos, las suscripciones a plataformas online o los libros digitales.
  • RESPECTO DEL CONTENIDO DIGITAL, la vida digital del causante que no ostenta carácter patrimonial, lo primero que hay que saber es que la normativa lo contempla escasamente, limitadamente y de forma incompleta. Sólo se contempla desde dos perspectivas, la protección de datos y la protección del derecho al honor del fallecido.

1º.- ¿Quién tiene acceso a los datos personales del difunto incluidos en su vida digital? El artículo 96 de la ley 3/2018 de “protección de datos y garantías derechos digitales acceso a contenidos gestionados por prestadores de servicios de la sociedad de la información” tendrán derecho al acceso de estos datos: las personas vinculadas al fallecido por razones familiares o de hecho, así como sus herederos y el albacea testamentario.

Es decir, una pluralidad de sujetos, definidos de forma amplia y sin orden de prioridad. No hay que ser un lince para poder vislumbrar que esto puede ser una fuente de conflictos

2º.- ¿Y quiénes pueden defender el honor y la memoria defuncti?. Aunque la muerte extingue los derechos de la personalidad, la memoria de aquél constituye una prolongación de esta última que es tutelada por el Derecho. No existe propiamente una transmisión mortis causa de derechos o facultades del fallecido de las acciones sobre su honor. La Ley Orgánica 1/1982 señala a las personas que están legitimados para interponer la acción en defensa del honor del fallecido, quienes no se corresponden exactamente con los herederos beneficiarios de las potenciales indemnizaciones derivadas de tales acciones.

 

La recomendación para evitar dejar conflictos y controversias sobre nuestra vida digital post mortem, es hacer testamento e incluir en este lo que llamamos cláusulas testamentarias atípicas sobre la ordenación de nuestra vida digital cuando nosotros ya no estemos. La voluntad del causante es ley en la sucesión. En nuestro testamento podemos facultar a una persona dar de baja toda o parte de nuestra vida digital o podemos facultar a una persona para que sea el encargado del contenido digital.

Para dejar ordenada nuestra vida digital post mortem, lo más efectivo es borrar en vida las cuentas que ya no se utilicen. El manejo consciente de Internet y de tus datos personales se reflejará en una herencia digital mucho más organizada.

Los abogados que llevamos temas sucesorios, sabemos el delicado momento que debe transitar la familia (duelo y partición de la herencia), y lo fácil es que en esos momentos se rompa la unión entre los familiares o herederos. Por ello, dejar este mundo teniendo un testamento donde ordene la sucesión, evita conflictos.

 

 

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