✅El administrador podrá disolver la sociedad por pérdidas

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SUSPENDIDA LA OBLIGACION DEL ADMINISTRADOR DE DISOLVER LAS SOCIEDADES POR PÉRDIDAS, HASTA EL FINALES 2022

Hasta el 31.12.2022 queda en suspenso la obligación de disolver las sociedades, por pérdidas que dejen reducido el patrimonio neto de la mercantil a una cantidad inferior a la mitad del capital social.

El artículo 363 de la Ley de Sociedades de Capital, impone como una de las causas en que nace el deber de disolver la sociedad la de “pérdidas que dejen reducido el patrimonio neto a una cantidad inferior a la mitad del capital social”

PERO la Ley 3/2020, de 18 de septiembre, de medidas procesales y organizativas para hacer frente al COVID-19 en el ámbito de la Administración de Justicia, en su artículo 13, SUSPENDE DICHA OBLIGACIÓN EN EL RESULTADO DEL EJERCICIO DEL 2020.

Volverá la aplicabilidad de la obligación de disolver para el resultado del ejercicio 2021, cuando si se apreciaran pérdidas que dejen reducido el patrimonio neto a una cantidad inferior a la mitad del capital social, deberá convocarse por los administradores o podrá solicitarse por cualquier socio en el plazo de dos meses a contar desde el cierre del ejercicio conforme al artículo 365 de la citada Ley, la celebración de junta general para proceder a la disolución de la sociedad, a no ser que se aumente o reduzca el capital en la medida suficiente.

POR TANTO: SI EN EL EJERCICIO ECONOMICO DE LA MERCANTIL DEL 2021, LOS BENEFICIOS HAN PERMITIDO COMPENSAR LAS PÉRDIDAS DEL 2020, LA SOCIEDAD SEGUIRA Y SI NO ES ASÍ DEBERÁ DISOLVERSE.

No obstante, la ley 3/2020, de 18 de septiembre en su artículo 13.2 indica que la suspensión de disolver por perdidas del ejercicio de 2020 no exime del deber de solicitar la declaración

Es decir, a partir del 31.12.2020 los administradores de las sociedades tienen la obligación de solicitar el concurso de acreedores, cuando la sociedad se encuentre en estado de insolvencia  actual o inminente. Se encuentra en estado de insolvencia actual el deudor que no puede cumplir regularmente sus obligaciones exigibles. Se encuentra en estado de insolvencia inminente el deudor que prevea que no podrá cumplir regular y puntualmente sus obligaciones.